Cada 24 de enero, la Iglesia celebra a uno de sus santos más populares. San Francisco de Sales es el patrón de los periodistas, comunicadores y escritores de todo el mundo. Don Bosco lo eligió como patrón de su congregación religiosa, modelo y protector de su misión entre los jóvenes.
Con motivo de la celebración de esta festividad, este año, Laura Martínez Espejo, compañera responsable de informativos en Diez TV, Radio Úbeda Cadena Ser, recibió de Ana Rienda Martínez, directora del colegio salesiano ubetense, el reconocimiento instituido por los salesianos: un pequeño busto de san Juan Bosco. El acto se celebró en el teatro salesiano de Úbeda, en el que intervino, también, el director titular del colegio, Manuel Ernesto Granja Corbacho.


Uno de los dos supervivientes de la antigua asociación de Úbeda de periodistas de diarios escritos y de la radio, que no de la televisión (pues entonces no existía aún en Úbeda), andaba pensando y elucubrando sobre aquellos tiempos felices en los que el día de san Francisco de Sales (24 de enero) era un día de fiesta y convivencia de todos los periodistas. Y cuyo presidente fue, durante muchos años, el preclaro empleado del ayuntamiento Francisco Cuenca Villacañas, buen escritor, por cierto. Y rememora al otro superviviente, a día de hoy: el fotógrafo Juan de Dios Leiva.


¡Qué bonito era cuando se reunían todos, como buenos compañeros y amigos, hermanados por esa festividad tan entrañable, gracias a la profesión o afición tan importante que tenían!
Fue un director de los Salesianos de Úbeda quien lo instituyó, cuyo nombre no recuerda en este momento. ¡Las memorias cómo se van deteriorando por el tiempo, sin darnos cuenta!


Por aquel entonces, se le regalaba a cada componente de la mencionada asociación: almanaque, misa y ágape, que se solía hacer en los bajos del ayuntamiento ubetense, aunque algún que otro año se tiraba la casa por la ventana y se celebraba, con todo boato, en el incomparable marco del Parador Nacional de Turismo. También se aprovechaba para dar un premio, que normalmente era un pergamino, a una persona importante de la política, el teatro, la cultura, el empresariado etc. Y se le hacía entrega en ese día o se aprovechaba su paso por Úbeda, para que se llevase un buen recuerdo de nuestra amable ciudad.
La lista de los agraciados fue extensa: Nicolás Martínez Santisteban, famoso empresario local; Andrés Aranda Molina, tantos años alcalde de Torreperogil; Rafaela Aparicio, la actriz casi ubetense que tanto triunfó por los escenarios de España, pues estudió en las Carmelitas, ya que su padre vivió en Linares, La Carolina y Úbeda, donde tenía su cuartel general. Por cierto, ya ha ido Eduardo varias veces al hotel Palacio de Úbeda, donde estuvieron tantos años impartiendo docencia Las Carmelitas, para sugerirle a su gerente-director que se podía poner una placa que recordara el paso de esta gran actriz, tan peculiar, simpática y afamada, que tanto amaba Úbeda; Eusebio Campos Jimeno, fiel y sempiterno colaborador salesiano; etc.

                   
Hubo incluso excepciones, como cuando fueron a dárselo a Carmen Polo, a Madrid, a la calle Gustavo Adolfo Bécquer. Y eso que ella venía alguna que otra vez a admirar nuestra bella monumentalidad renacentista, comprarle las esteras, pues eran las mejores de toda España, a Pedro Blanco Vera, e incluso se llegaba a adquirir algún coqueto bolso en Casa Biedma. No sabía si Fernando Biedma se lo regalaría… O cuando Paco Tito y él quisieron regalarle un busto del príncipe Felipe, hoy Felipe VI, en una de las varias visitas que hicieron a Úbeda los Reyes Juan Carlos y Sofía. Y eso que no tenían ni la foto del príncipe. Pues, a pesar de ello, lo hizo el insigne alfarero y escultor Paco Tito. Como no pudieron dárselo en esa ocasión lo guardaron hasta que en una visita real a Baeza, pidiendo los permisos pertinentes, se personaron en la Escuela de Artes y Oficios con el busto. Nada más entrar, la Reina Sofía, al verlo sobre una mesa, exclamó espontánea y cariñosamente «Mi hijo…».
También recuerda aquellos años en que hasta venía el incombustible y divertido safista, periodista que trabajaba en Linares, Manuel Martínez Molina, dándole un salpichirri especial a esta reunión festiva…


¡Cuánto anhela Eduardo Jiménez Torres que este día de fiesta para todos los periodistas renazca en nuestra ciudad con fuerza, como antaño, y sea un día glorioso para todos! Él, que es un personaje irrepetible de nuestra ciudad, inmortalizado ya en alguna de sus novelas por nuestro ilustre y afamado paisano, Antonio Muñoz Molina, disfrutaría como un enano si así se produjese.

                     
Jiménez Torres (“Zorrica”, por su padre), ya tiene en su haber la recuperación de la festividad de San Miguel, nuestro patrón (juntamente con la Virgen de Guadalupe), creando y colaborando con el Grupo Parroquial «San Miguel Arcángel» y hasta con una procesión recuperada del pasado, como presencia activa el primer día de feria, o habiendo reactivado al olvidado y milagroso Cristo de los Toreros, cuyo grupo parroquial taurino pide desde su inauguración que su imagen presida la capilla del coso del san Nicasio.

                                                             
¡Cuánto le gustaría y anhelaba, Eduardo Jiménez Torres, que aquellos tiempos gloriosos, con la pléyade de informadores de prensa, radio y televisión que hoy tenemos en Úbeda se volviera a hermanar y unir…!
Dios quiera que alguien oiga sus peticiones, para que siga siendo el auténtico y más señero precursor de la recuperación de la festividad del patrón de los periodistas en Úbeda, san Francisco de Sales, un gran santo, de honda tradición en el colegio de Úbeda.


¿Por qué Úbeda no puede volver a lucir en lo más alto del firmamento provincial informativo y a renacer esta bella fiesta que se ha ido apagando, año tras año, por dejadez o fallecimiento de muchos de los antiguos asociados, la mayoría ya finados? Sería un gran servicio y magnífico escaparate para que nuestra afamada y galante ciudad. ¡Anímense todos los periodistas implicados!
Sevilla, 24 de enero de 2025.
Fernando Sánchez Resa
P. D.: En la primera foto que acompaña a este artículo están Francisco Gómez Romero, maestro y presidente de la Soledad, y Fernando Gámez de la Blanca, también buen maestro salesiano y Director de HABECU, flanqueando ambos a Eduardo Jiménez Torres con su premio en la mano.