El Sábado Santo (o de Gloria) de la pasada Semana Santa (cuatro de abril) un atrevido y valiente personaje, antiguo alumno triunfante de la SAFA de Úbeda, muy conocido y popular por esa bendita tierra, tuvo la dicha y el honor de presentar su primera novela: LA TIERRA de los SIN NOMBRE, su décimo libro, en el incomparable marco de San Lorenzo de Úbeda, ante sus conciudadanos, familiares, amigos y conocidos.
Yo, por desgracia, no tuve la suerte de poder asistir, pues mis obligaciones familiares me hicieron estar lejos de Úbeda, aunque lo tuve bien presente durante todo el día. Menos mal que aproveché la última visita relámpago que hice a la Ciudad de los Cerros, el Viernes de Dolores, para charlar con él, comprándole el libro (que me dedicó amablemente), y que he ido degustando y saboreando tranquilamente en la tranquilidad y nostalgia de mi hogar sevillano.

                                                                   


Por eso quiero comentar para ustedes, aunque sea a vuela pluma, las impresiones, los sentimientos, las emociones y las evocaciones que su lectura me ha ido provocando.
Juan Antonio Soria Arias, a quien le gusta (o no le importa) que le digan o nombren como JASA, es un personaje cérrimo, muy conocido e importante en nuestra ciudad, pues desde que le salieron los dientes está mamando y amando todo lo ubetense, aprovechando las múltiples investigaciones que lleva a cabo (y más ahora que está santamente jubilado) en archivos y personas vivientes de nuestra tierra, para ir tomando nota y con su carácter campechano, abierto y cachondo envolvernos -tanto en la conversación cotidiana como en sus escritos- de un ambiente agradable y dicharachero del que no nos podemos ni queremos librar; por eso siempre saltará a la vista su espíritu festivo y carnavalero que lo lleva puesto y bien visible durante todo el año…
Es ésta, su primera novela, en la que ha sabido hilvanar la historia de un supuesto antepasado del narrador o investigador (que le ha puesto Miguel y en el que veo personalizada su propia persona en busca de la historia figurada de su abuelo José) para tener la excusa perfecta de ir volcando, en cortos y magros capítulos, toda su sabiduría popular y literaria acumulada del mucho preguntar, apuntar e investigar sobre la vida y costumbres de la Úbeda de su abuelos y padres (que, no olvidemos, son los nuestros) para darnos un condensado resumen de la vida, los usos y las costumbres de la última parte del siglo XIX y de todo el XX e incluso parte del XXI, en un ameno y sustancioso relato que si se complementa con los nueve libros escritos hasta ahora por JASA (más el que promete escribir y publicar en la solapa del libro que comento: YO VIVÍ EN ÚBEDA LOS MARAVILLOSOS AÑOS 80), forman un puzle certero y valioso de lo que fue (y es) la Historia de Úbeda, con mayúscula, en su versión popular, y la íntima intrahistoria de su familia pobre, honrada y trabajadora en la que muchos nos vemos reflejados al ser de la misma clase social y edad, ya que tenemos idénticos mimbres y/o parecidas raíces al ser componentes del estrato social pobre y trabajador ubetense de esos mencionados siglos…

                   
Con la lectura de este libro vas viviendo, paso a paso, cómo era Úbeda en aquellos tiempos remotos de nuestros abuelos, haciendo su retrato particular de los tiempos anteriores y posteriores a la guerra civil española y de cómo se desarrolló aquí este fratricidio choque para irse formando una película, que bien podía llevarse a la pantalla grande como algunas novelas de Muñoz Molina y otros autores, en la que el cine ha magnificado el texto del que ha salido o bebido…
Los últimos capítulos del libro que describen puntualmente la guerra y sus excesos, tanto en ella como en la posguerra en nuestra ciudad (ya tratados por otros autores en sus respectivos libros: Juana López Manjón, Fernando Sánchez Cortés…), son los más interesantes, curiosos y enjundiosos, a mi parecer, pues nos dan una versión exhaustiva -con nombres y apellidos e incluso motes- de los protagonistas principales de lo que ocurrió en aquel tiempo en Úbeda. La imaginación de la noche de bodas de los abuelos de Miguel por boca de JASA (que son los suyos), también es un capítulo curioso, picantón y anecdótico.
Si para Antonio Muñoz Molina Úbeda es Mágina, para JASA Úbeda es Úbeda sin ambages, pues bien que se le reconoce con pelos y señales de todo tipo: calles, plazas, monumentos, nombres de los vecinos, motes, etc. cogiendo su autor testimonios orales y escritos a punta pala para apuntalar su información.
LA TIERRA de los SIN NOMBRE es otro testamento más, escrito por este amante de su tierra que no quiere dejar nada sin investigar y descubrir para que la ciudadanía ubetense de todas las generaciones sepa su historia más próxima y/o lejana…
Hay una larga lista de escritores importantes ubetenses vivos (Antonio Muñoz Molina, David Uclés, Jesús Maeso de la Torre, Ramón Molina Navarrete, Miguel Pasquau Liaño, Daniel Berzosa, Adela Tarifa, Juan Barranco, Jesús Fernández Úbeda, Luis Foronda, etc.) y otros ya fallecidos, que se encuentran esculpidos eternamente en la memoria de nuestra ciudad (San Juan de la Cruz, Patrocinio de Biedma y la Moneda, Francisco Moya, Juan Pasquau Guerrero, Arsenio Moreno Mendoza, Alfredo Cazabán Laguna, Sebastián de Córdoba, Miguel Campos Ruiz, Juan Ráez Ortega, etc.); por lo que Úbeda puede enorgullecerse de ser tierra fértil para grandes escritores cual Macondo ibérico…

                                 
Por eso, hemos de tener en cuenta que JASA ya se ha alineado entre los primeros por méritos propios, pues además de llevar diez libros publicados, todos ellos tienen la particularidad y el costumbrismo de versar sobre nuestra ciudad, sus costumbres y aconteceres y sus habitantes. ¡Menudo enjundioso y atractivo tema! Él, como Juan Pasquau y otros escritores (José María Pemán de su Cádiz…) no ha querido nunca marcharse de su querida Úbeda, su tierra natal, pues es la que siempre le inspira y da sana vida con su salpichirri especial. Animo al que quiera conocer bien nuestra ciudad, además de venir a visitarnos cuantas veces le apetezca y admirar el portentoso renacimiento andaluz y otros temas arquitectónicos, musicales, culinarios, históricos… interesantes que Úbeda atesora, le aconsejaría leer algún libro de JASA (mejor varios o todos), ya que quedará imbuido de una sabiduría popular y festiva de la que no todos los escritores ubetenses pueden hacer gala… Esperemos ver pronto una ruta literaria de JASA que nos causará orgullo y placer a todos los ubetenses que tanta fe le tenemos.
A Soria Arias le gusta usar el lenguaje propio del pueblo llano ubetense y ponerlo en cursiva de vez en cuando para que no se nos olvide cómo se habla (o hablaban nuestras anteriores generaciones) en nuestra tierra, con el ubedí básico por montera, y para que lo podamos ver identificado en nuestro particular lenguaje cotidiano, con el fin de que no se pierda -al menos- quedando reflejado para siempre en sus libros…
JASA es uno de los cérrimos ubetenses a enmarcar en el cuadro de honor de los ciudadanos distinguidos de Úbeda, que no alardea (y si lo hace en algún momento, sin alharacas y con su chip característico) caballerosamente y con suma gracia mostrando lo que es y sabe abiertamente, siempre con su genuino humor campechano, cercano y sano, salpicado de risas y carcajadas bonancibles…

                                                                         
Aunque Juan Antonio siempre dice la misma muletilla: «este es el último libro que escribo», los que lo conocemos estamos bien seguros que él seguirá escribiendo mientras tenga un hálito de vida. Es tan generoso y buen comerciante que quiere dejarnos a todos los ubetenses la mejor herencia: el conocimiento de nuestra simpar ciudad tan irrepetible con sus usos característicos y especiales costumbres, en las distintas generaciones que la habitaron, especialmente en los dos últimos siglos y, por supuesto, en el tiempo presente, para darle el testigo a otro escritor de la tierra que tenga los redaños de seguir su huella, que se resume en la siguiente frase: “Amar a Úbeda sobre todas las cosas, incluso más que a sí mismo…”
¡Suerte, maestro JASA; y vamos palante (como tú dirías o escribirías) hasta que Dios quiera y la cabeza funcione…!
Sevilla, 7 de abril de 2026.
Fernando Sánchez Resa

Deja una respuesta