Desde hacía un tiempo Andrea Pezzini, competente director del Museo San Juan de la Cruz de Úbeda (Jaén), entre otros muchos cargos y servidumbres, enterado de que Margarita Sánchez Latorre era conocedora imprescindible y perspicua de todo lo que atañe al Monasterio de las Carmelitas Descalzas ubetense, le propuso dar una charla sobre ese tema en el espacio “Noches del Museo”, de Las ínsulas extrañas, dentro de este loable espacio cultural, que mensualmente tiene una cita con todos los amantes de la cultura, la historia y el patrimonio ubetenses. Por eso, ambos acordaron, ofrecer un doble programa para el 7 de mayo (miércoles): a las 7 de la tarde, una visita explicativa a la extraordinaria exposición permanente que tienen las monjitas en la calle Montiel y, a las 8, una ponencia cuyo título es el que encabeza esta crónica.

Nosotros (Margarita madre e hija y el que esto escribe), como vivimos en Sevilla, y a pesar de estar en plena feria de abril, hubimos de viajar los tres a nuestra ciudad natal el martes, 6 de mayo, después de que Margarita Sánchez Latorre saliese de su trabajo y comiese, para estar en plena forma, especialmente ella que iba a ser la conferenciante, al día siguiente. Las tres horas de trayecto se hicieron livianas a pesar del tráfico rodado abundante, especialmente pesado, que hubimos de soportar. Nuestro coche nos dio un buen susto, pues a poco de salir de Sevilla se encendió en el cuadro de mandos un par de alertas en rojo que nos hizo temer lo peor, pero -finalmente- todo se normalizó y llegamos en tiempo y forma a nuestra amada Úbeda a las nueve de la noche. Lo que tenemos que agradecer, estoy seguro, a la Providencia y a algún santo o santa carmelita…


Y llegó el día D y la hora H, por lo que Margarita Sánchez marchó con media hora de antelación hacia las Carmelitas Descalzas para tener a punto y preparado todo el aparataje que conllevaba este evento para que la conferencia se pudiese transmitir en directo y grabarse para verla en diferido, sin fallo alguno, gracias a los técnicos de Artíficis.
Nosotros (Margarita madre y yo) salimos un cuarto de hora más tarde de nuestro domicilio y nos encontramos con la primera sorpresa: estaba lloviendo, por lo que hubimos de pertrecharnos de paraguas para no mojarnos, a pesar de que vivimos cerca. Cuando llegamos al zaguán, donde (las monjitas) tienen el torno para vender sus sabrosos y delicados productos artesanos, que les dan vida, nos encontramos con la segunda sorpresa: había una asistencia masiva inesperada por lo que ya había entrado un primer turno de unos 20-25 asistentes, aproximadamente, a la exposición que allí se encuentra, mientras el resto permaneceríamos charlando y saludándonos a la espera de poder entrar en el segundo turno (a las siete y media).
En esta primera media hora Margarita fue explicando concienzudamente y con una soltura y pasión patentes la historia y características de cada uno de los tesoros artísticos y religiosos que esta comunidad atesora en varias vitrinas: una colección de Niños Jesús barrocos, varias piezas de orfebrería, libros manuscritos e indumentaria litúrgica. Asimismo, se exhiben algunos lienzos con retratos de san Juan de la Cruz, las Venerables Juana de San Jerónimo y Gabriela Gertrudis de San José, relieves de alabastro policromado alusivos a santa Teresa de Jesús. Es una pena que esta exposición permanente no se pueda visitar a diario, pues está cerrada, por no tener una empresa que se haga cargo de su explotación turística, que sería beneficiosa para la empresa y para las monjitas, tan necesitadas de recursos económicos, para ir más que sobreviviendo día a día. Desde aquí hago un llamamiento para que algún valiente empresario turístico se haga cargo de ella, pues beneficiaría también a toda la ciudadanía ubetense y a la multitud de turistas que diariamente visitan nuestra ciudad, Patrimonio de la Humanidad.


Llegó la hora de la segunda hornada de visita y como había tanta gente no pudimos entrar todos, con gran dolor de corazón, ya que quedamos bastantes asistentes para un posible tercer turno, que se intentaría hacer cuando acabase la conferencia, porque a las ocho estaba programada y no se podía dilatar la hora con más visitas.
Mientras tanto, los que ya habían tenido la suerte de asistir al primer turno, se fueron marchando tranquilamente a escoger un sitio privilegiado en los bancos de la iglesia de La Inmaculada Concepción, mientras que muchos de ellos compraban, en su entrada, ricos y variados productos carmelitanos que dan renombre y sustento a esta comunidad religiosa femenina y que eran ofrecidos precisamente por los carmelitas descalzos de la ciudad.
Eran poco más de las ocho cuando los tres principales protagonistas de este evento se ponían de pie, a los pies del altar mayor, para dar comienzo el acto programado, mientras en los primeros bancos de la iglesia la comunidad carmelita descalza femenina y masculina iba a asistir -al alimón-, con gozo y agradecimiento, a la esperada charla de Margarita Sánchez Latorre que dejaría el listón muy alto…


Primeramente tomó la palabra Andrea Pezzini, para dar las gracias a las monjas y a las dos protagonistas de la tarde, así como explicar cómo y por qué se había tramado este acto cultural. Presentó a Adela Tarifa (Historiadora y directora del boletín del Instituto de Estudios Giennenses) y a Margarita Sánchez Latorre (Historiadora del Arte); y aprovechó para reconocer que esta actividad había atraído la mayor asistencia que se conoce desde que empezaron con Las ínsulas extrañas, allá por el año 2015 y retomadas años después. Anunció la actividad cultural que se presentará el martes, 24 de junio, en la sala de arte contemporáneo del Museo San Juan de la Cruz, sobre el libro de este santo, hecho película por Carlos Saura. La charla correrá a cargo del veterano Fernando Donaire.
Después, se subieron (al estrado del altar mayor) Adela y Margarita para proporcionarnos una tarde memorable y docta en la que ambas, como buenas amigas (por la edad que cada una tiene, cual si fueran madre e hija) se complementaron fenomenalmente.
Comenzó Adela Tarifa presentando a la ponente haciendo un extenso currículo: Primer Premio Nacional Fin de Carrera de Historia del Arte (siendo la número 1 de su promoción en toda España); haber comprimido en cuatro cursos las asignaturas que todo estudiante de esta especialidad hacía en cinco; publicaciones múltiples y variadas en Internet; varias ponencias conjuntas de ambas; anunciando, como primicia, la próxima publicación de Margarita de un extensísimo catálogo de los bienes que están a buen recaudo en este monasterio, habiendo echado casi doce años de su vida investigándolo concienzudamente; y afirmando categóricamente que ya hay una nueva y referencial fuente a la que acudir cuando se quiera saber lo que alberga este monasterio carmelita descalzo. Con sus tablas acumuladas en muchos eventos de este calibre, Adela, recordó cómo ambas se conocieron en San Lorenzo de El Escorial hace años, siendo ella la que le abrió las puertas a este cenobio, recomendándola por su valía académica y su personalidad que, bajo su aparente timidez, atesora grandes cualidades como son prudencia, rigor investigador y ser buena persona, en definitiva, a quien las monjas le han podido abrir todas sus puertas y mostrar materiales, estancias o libros para que Margarita haya hecho ese exhaustivo trabajo que marcará un hito en la historia del Carmelo ubetense.

Durante media hora estuvo Adela dando rienda suelta a su rica oratoria y dialéctica, haciendo un canto a la amistad y al amor, como el que se profesan Andrea Pezzini y ella, así como ella con Margarita. Este rato le sirvió a la ponente para descansar su garganta, pues ya llevaba una hora explicando la exposición permanente en dos turnos.
Y, por fin, tomó la palabra la conferenciante para explicar, con su tierna voz de adolescente, dando a conocer todo lo que su mente alberga, expresando las gracias primeramente, cómo no, a las monjas carmelitas que le han abierto tantas veces la puerta de su casa; a Andrea Pezzini por ofrecerle esta oportunidad de oro; a Adela Tarifa por ser tan magnánima y elogiosa en su presentación; y al público en general por su amable e incondicional asistencia en esta tarde-noche de mitad de semana de un mes de mayo que siempre recordará en que las ocupaciones y trabajos cotidianos han podido dificultar la asistencia a todos los presentes y ausentes.

Con el apoyo de ciento treinta diapositivas, sacadas de las tres mil o más fotografías hechas por ella misma, fue desgranando el trabajo que tan amorosamente ha elaborado, con grandes dificultades de tiempo, por ser una mujer casada con dos hijos pequeños y su trabajo en la Dirección General de Museos y Conjuntos Culturales de la Junta de Andalucía; pero que ha ido haciendo cadenciosamente a lo largo de doce años; y que esa tarde luciría como el sol a través de sus escogidas palabras e imágenes que iluminaron a todo el público asistente que estuvo más de hora y media escuchándola embobado, con su entretenido parlamento, manejando datos históricos y artísticos como el orfebre que sabe trabajar los materiales áulicos que le ofrecen para tallar una joya que sea la admiración de todos los que la contemplen.

Nos habló primeramente de la diferencia -para ella- entre monasterio (lugar donde viven religiosos) y convento (comunidad de personas religiosas), siguiendo con la larga y condensada historia de este monasterio que no convento, pespunteando sus logros y dificultades a lo largo de los siglos en que se fue cuajando el que tenemos hoy, que no está aquí por arte de birlibirloque, sino por el trabajo continuado e intenso de toda la comunidad carmelita descalza, destacando a varias monjas que son venerables: Gabriela Gertrudis de San José, Juana de San Jerónimo, las Catalinas madre e hija…. También nos habló de María de la Cruz, escritora de valía, cual si fuese Santa Teresa de Jesús, remarcando de ella dos extensos párrafos leídos con suma emoción y acento que provocaron la nostalgia y el más puro sentimiento religioso de los presentes, al recordar la destrucción de siete de sus tomos por orden de su confesor…

Margarita fue desgranado y explicando pormenorizadamente todo el patrimonio que este monasterio alberga: el Libro de Becerro, de cuentas, objetos de culto, ropajes sagrados, armonio, cálices, Niños Jesús, braseros, candelabros, puertas y ventanas, escudos, pinturas al fresco, cuadros de santos y santas, corporales artísticos, carta de santa Teresa de Jesús…; todos los cuadros -tanto de la iglesia en la que nos encontrábamos como los del cenobio-, así como recordando algunos objetos, ropajes religiosos o esculturas que están también en la exposición permanente que ya había explicado por dos veces. La descripción y anécdotas del Mamoncillo, uno de la extensa colección de Niños Jesús que este monasterio conserva, al que las monjas le tienen suma devoción, causó admiración entre los presentes que sintieron cómo las monjitas subliman su maternidad intrínseca y natural hacia él; terminando poéticamente con las fotografías de dos de las campanas de su espadaña que siempre llaman a la oración cuando suenan, una de ellas librada milagrosamente de convertirse en metralla en la guerra (in)civil española (1936-39), y que sirvieron de colofón poético dulcificante de esta pausada y extensa charla, en la que los asistentes salieron más que satisfechos, gracias a la muestra continua de su sabiduría histórica y sus anécdotas más descollantes de esta comunidad carmelita a lo largo de su historia en Úbeda. Además de contentos y enriquecidos, pues se quedaron en su mente los datos fundamentales que siempre habrá que recordar de esta esforzada y valiente comunidad femenina ubetense: ya que hoy la mujer va teniendo más voz y voto reales, aunque todavía falta recorrido para su total consecución, no obstante, siempre estuvo presente la constancia, la valentía y el amor que las monjas que precedieron a las que hoy viven en esta casa, siendo todas (las que se fueron, las que están y las que vendrán) la argamasa del amor hacia Dios y a sus semejantes, mediante la oración y el trabajo diario en su duro caminar por la vida hasta encontrar el Cielo que les espera a las que todavía viven y están por venir, pues las que ya partieron están gozando del descanso eterno, que será el premio que se merecen por su continuado esfuerzo y constancia de toda una vida dedicada a ser carmelitas descalzas…

Al finalizar Margarita su disertación, el público asistente prorrumpió en una cálida y cerrada ovación que duró 30 segundos, cual si fuese una artista al uso, que lo es, por su demostrada sabiduría y amor a esta comunidad de carmelitas descalzas…
Como premio real, que no virtual, a ambas intervinientes el prior del convento carmelitano descalzo ubetense les hizo entrega a las dos de sendos libros de historia sobre el Carmelo en agradecimiento y recuerdo por su trabajo realizado.
Siendo ya un poco tarde (las diez de la noche), no se vio conveniente hacer un tercer turno de visita a la exposición permanente, pues ya eran horas de que la comunidad carmelita, tanto masculina como femenina, y muchos de los asistentes estuviéramos cada uno en nuestras casas u ocios. Todos dormiríamos esa noche felizmente, especialmente Adela y Margarita al ser sus principales artífices, por haber tenido la suerte de presenciar esta charla tan enriquecedora y completa.
Finalmente, hubo abrazos y despedidas sentidos, mucho agradecimiento de todos a las dos protagonistas de este evento que marcharon a sus casas acompañadas de su familia íntima, estando más que satisfechas del trabajo realizado, pensando (muchos de los presentes) que actos como este sí que enriquecen muy mucho el panorama cultural y artístico de esta ciudad de Úbeda, cuyo rasgo distintivo indeleble es incuestionable, pues con este tipo de actividades, bien que se aporta un granito de arena más a la larga y dificultosa historia en la que las carmelitas descalzas siempre han vivido y a la que seguirán contribuyendo, mientras las vocaciones que quieran dejarlo todo por servir a Dios vayan llegando libremente en nuestra sociedad cada vez más laica y secularizada…
Por si alguno de ustedes quiere disfrutar de la conferencia completa, lo pueden hacer en este enlace:
https://www.youtube.com/live/3MZj-Yy7pNA?feature=shared
Sevilla, 10 de mayo de 2025.
Fernando Sánchez Resa
